YOGA: DEL EQUILIBRIO PSÍQUICO AL CONOCIMIENTO INTERIOR
La práctica de yoga tiene, como un libro,
diferentes lecturas. Se puede leer superficialmente un texto, profundizar
en el contenido y aún incluso buscar entre líneas
una comprensión de mensajes sólo esbozados por el
autor. De igual modo, uno se puede acercar al Yoga sólo con
la intención de recuperar o mejorar la salud física,
pretender también resolver problemas emocionales y psíquicos
o, incluso, buscar a través de su propia esencia el conocimiento
del yo interior.
La actitud del practicante suele cambiar con el tiempo, a medida
que la experiencia va aportando una mejor comprensión, abriéndolo
hacia su dimensión interna por medio de una correcta aplicación
de técnicas que inciden sobre sus componentes (físico,
energético, psíquico, emocional, etc.), y por la propia
voluntad de hacer, que responde, quiérase o no, a la demanda
del interior que anhela emerger. Para que la práctica sea
fructífera es preciso acercarse a ella con una amplia disposición,
humildad y apertura de corazón y mente.
El yoga permite profundizar en el conocimiento del cuerpo y esta
amplitud de consciencia conlleva una mejora en los aspectos físicos;
y permite también identificar aspectos que condicionan la
personalidad (miedos, complejos, orgullo, actitudes negativas, distorsiones
del razonamiento, rigidez,...), tendiendo al equilibrio psíquico
en un continuo proceso de transformación que posibilita una
apertura, en la que el yo interior, emerge, y se manifiesta en su
verdadera naturaleza que es Amor.
SALUD FÍSICA Y EQUILIBRIO EMOCIONAL
Sin perder de vista el objetivo último de esta disciplina,
que es la Realización del hombre, la práctica bien
aplicada incide además en sus componentes físico,
emocional y mental.
En general el yoga apacigua la mente de los procesos de pensamiento,
la fortalece al hacerla menos dispersa por el hecho de ser conscientes
de ellos. Aumenta la memoria, favorece la concentración,
aporta claridad mental. Una mente no dispersa, se concentra con
facilidad y es por lo tanto estable, clara y fuerte.
El yoga ayuda a paliar las disfunciones que la sociedad actual general
en el ser humano. La Ansiedad, por ejemplo, puede trabajarse con
ejercicios como: Respiración completa, Baddha Garbasana,
Setuasana, Dhanurasana, Shashankasana, Nadi Sodhana. Para los estados
depresivos existen estudios específicos de yogaterapia aplicada.
Una sesión en este sentido, podría contener: Kriyas
del abdomen, Kapalabhayti, Naukasana, Shalabasana y Visparita Karani,
con el fin de estimular a nivel energético, propiciando en
todos los planos, un mejor flujo a nivel sanguíneo y pránico.
De esta forma se alivian síntomas propios de esta disfunción,
como pensamientos negativos, hipocondría, dificultad de concentración,
pérdida de la fuerza vital... El stres se alivia con la práctica
de la respiración completa, incidiendo a nivel del plexo
solar; Baddha Garbasana ayuda a combatir el insomnio tan frecuente
en problemas de este tipo; Viparita Karani y karna Pidasana disminuyen
la tendencia a la hiperactividad. Chatuspadasana y Katikasana refuerzan
la confianza en uno mismo, aportan firmeza y estabilidad, despertando
la fuerza interior del practicante. Con ellas puede tratarse la
timidez, complejos de inferioridad o ideas obsesivas de infravaloración.
Además, conforme se va silenciando la mente ordinaria (con
la que generalmente el hombre se identifica), se produce una apertura
a nivel subconsciente e inconsciente, con la correspondiente eliminación
de impresiones (samskara), que condicionan la forma de ser.
El dominio de la auto-observación y la consciencia que aporta
el yoga, permite no reaccionar ante el cúmulo de emociones
e impresiones a los que somete la vida "moderna" (relaciones
de pareja, educación y comunicación con los hijos,
relaciones con el entorno, problemas económicos, salud, insatisfacción,
vacío interior). La práctica ayuda a ver y aceptar
las experiencias, del tipo que sean, como propias y al mismo tiempo
como ajenas, según uno se sitúe en el plano de la
personalidad o de la individualidad; según el hombre se identifique
con el nivel de personalidad (persona, del griego : "mascara"),
o con el Ser Interior. Observada y aceptada la emoción, uno
trata de permanecer en su centro y su reacción se irá
transformando en acción consciente. La personalidad se irá
poniendo al servicio de la espiritualidad.
ABHYASA Y VAIRAGYA
Todo supone un entrenamiento (ABHYASA), lo que implica una práctica
repetida y constante, y un desapego (VAIRAGYA), es decir que se
está libre de raga y dvesa , atracción y repulsión
(Patanjali: Samadi Pada, sutras 12 al 16.
Auto-observación y desapego de todo lo que va surgiendo.
Puede ocurrir, que durante la sesión de yoga, el ejercicio
despierte una emoción determinada (envidia, miedo, ira, orgullo,
sentimiento de incapacidad), emoción que uno puede proyectar
(es decir, sacar fuera de si como si no fuese propia), en el profesor,
en el compañero de al lado, o de una forma más positiva
puede auto-observarse (actitud de testigo), ver la propia proyección,
hacerse consciente de ese aspecto de su personalidad y por medio
de la práctica del desapego no involucrarse en ella, no reaccionar.
Esta forma de práctica provoca liberación de esa emoción,
una limpieza consciente de samskaras. Puede ocurrir, también
durante la meditación que ese samskara salga, se exprese
a nivel consciente en forma de sonido, colores, imágenes
de infancia u otras, a veces inexplicables; el trabajo es el mismo
observación y desapego.
En el mismo sentido, por ejemplo, cuando se practica Namaskar (el
saludo) se trata de sensibilizar, despertar la conciencia de la
zona dorsal. En ella están inscritas muchas actitudes de
exceso de responsabilidad, de las que uno se carga en la vida, complejos
de culpabilidad, inferioridad (escondiendo el pecho), miedos ante
la vida, dificultad de comunicación. Conforme se va modelando,
transformando esa zona, abriendo y siempre con un desarrollo paralelo
de la actitud de "testigo, observador sin juicio, sin análisis",
van saliendo todas esas impresiones, aspectos de nosotros mismos
velados, y no sólo en la sala de yoga, sino principalmente
en la vida cotidiana. El practicante va viéndose cambiar,
al aceptar e integrar aspecto internos que constituyen lo que en
Psicología se denomina "la sombra". Transformando
el cuerpo, corrigiendo estructuras corporales, se modificar paralelamente
estructuras energéticas y mentales y viceversa. La práctica
para que sea efectiva, debe ir acompañada de un trabajo de
depuración psicológica.
Si existe un desequilibrio emocional y mental del tipo que sea,
se está viviendo negativamente (en los celos, en la envidia,
en la competitividad, en el miedo, el orgullo...), no viviendo en
uno mismo, sino en relación al exterior, en la crítica
constante. Para acceder a ese estado de Realización como
humano, lo primero sería resolver el problema. Las técnicas
que el yoga propone ayudan a ello, por eso es en gran medida una
terapia que el hombre occidental precisa como fase previa de una
disciplina espiritual.
CONOCIMIENTO INTERIOR
Todo va unido. El yoga trabaja con todas las estructuras, con todos
los componentes del hombre. Es una progresión en planos diferentes.
La mente interacciona con los cuerpos físico y energético
y recibe mensajes del plano psíquico (intuitivo).
El conocimiento interior va llegando cuando todos esos planos se
equilibran; cuando el cuerpo ya no es un obstáculo porque
está sano; cuando la mente está equilibrada y se potencia,
sirviendo de valioso instrumento de progresión en ese emerger
interior.
Así, cuando la mente se silencia, el inconsciente se manifiesta
como un almacén rico en experiencias de todo tipo. Cuando
todos los condicionantes de la personalidad se van limando, purificando,
se puede ver "el fondo del estanque".. la mente, en este
símil, viene a ser como un lago: si está agitado,
el agua se enturbia y no puede verse el fondo, si está calmado
hay claridad y puede percibirse lo más profundo.
Ver con desapego, humildad y apertura de corazón es lo que
libera, desarrollando progresivamente la capacidad de comunicar
y amar. Así, hasta que, como diría un Jnani, se acceda
a la respuesta de ¿Quién soy yo?, que pensadores,
filósofos y buscadores de la Verdad de todos los tiempos
se han hecho. Aham Brahmasmi.